Sobre el mercado de trabajo

por naikodemus

[…] No hace falta demasiada imaginación para hacerse una idea de lo inciertas y frágiles que se han vuelto las vidas de aquellos que han quedado fuera del mercado de trabajo precisamente a causa de ello. El punto es que, sin embargo, y por lo menos psicológicamente, todos los demás también se han visto afectados, aunque por el momento sólo sea de manera oblicua. En el mundo del desempleo estructural, nadie puede sentirse verdaderamente seguro. Los empleos seguros en empresas seguras resultan solamente nostálgicas historias de viejos. No existen tampoco habilidades ni experiencias que, una vez adquiridas, garanticen la obtención de un empleo, y en el caso de obtenerlo, éste no resulta ser duradero. Nadie puede presumir de tener una garantía razonable contra el próximo “achicamiento”, “racionalización” o “reestructuración”, contra los erráticos cambios de demanda del mercado y las caprichosas aunque imperiosas e ingobernables presiones de la “productividad”, “competitividad” y “eficiencia”. La “flexibilidad” es el slogan del momento. Augura empleos sin seguridades inherentes, sin compromisos firmes, y sin derechos futuros, ofreciendo tan sólo contratos de plazo fijo o renovables, despidos sin preaviso ni derecho a indemnización. Por lo tanto, nadie puede sentirse verdaderamente irreemplazable –ni aquellos que ya han sido excluidos ni aquellos que se deleitan en su función de excluir a los demás–. Incluso los cargos más privilegiados resultan ser solamente temporarios o “hasta nuevo aviso”.

En ausencia de una seguridad a largo plazo, la “gratificación instantánea” resulta una estrategia razonablemente apetecible. Lo que la vida tenga para ofrecer que lo ofrezca hic et nunc –aquí y ahora–. ¿Quién puede saber lo que nos depara el mañana? La postergación de la gratificación ha perdido su encanto. Después de todo, no hay certezas de si el trabajo y el esfuerzo invertidos hoy seguirán teniendo algún valor durante el tiempo que lleve alcanzar la recompensa. […]

pág. 171, Modernidad Líquida,
Zygmunt Bauman. 2000.

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