sin partidos políticos

por naikodemus

La invención decisiva de los panmovimientos no fue el que proclamaran hallarse al margen y por encima del sistema de partidos, sino el que se denominaran ellos mismos «movimientos», aludiendo con ese mismo nombre a la profunda desconfianza hacia los partidos, ya difundida por Europa a comienzos de siglo y que, finalmente, se tornó tan decisiva que en los días de la República de Weimar, por ejemplo, «cada nuevo grupo creía que no podría hallar mejor legitimación ni mejor atractivo ante las masas que una clara insistencia en no ser un “partido”, sino un “movimiento”».

Hannah Arendt. Los orígenes del totalitarismo.
Alianza editorial, 2011. Pág. 365.

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